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El precio de un pez ¿Cuánto cuesta un róbalo?

Y no hablo de dinero, que, la verdad, es que no tengo ni idea… aunque, supongo que, en estas fechas, habrá sido algo totalmente obsceno, más teniendo en cuenta que los temporales han impedido faenar. Hace unos días, en una de las muchas “reuniones y cenas navideñas” a las que he asistido estas vacaciones, me ponía al día con los amigos. Siempre acaba saliendo el tema de la pesca… en el caso de los pescadores por razones obvias, en el caso de los no pescadores, porque siempre me acaban preguntando sobre ello. Si has ido a pescar, si vas a ir, que has pescado…

“¿Lubinas? ¿Eso lo has pescado tu? ¿Eso es carísimo, no?” La secuencia se repite, más o menos, de esta forma y con el mismo contenido. ¿Carísimo? No lo sabes tu bien…una gripe, fiebre, 3 mojaduras, un catarro (que todavía arrastro), 10 madrugones, 400 km (mínimo) y 4 o 5 señuelos… esto es lo que me vino a la cabeza la última vez que me hicieron esta pregunta…

Si que van caros los róbalos… desde costa, hoy por hoy, si consigues tener 4-5 peces, por encima de los 3Kg, en un invierno “normal”, puedes considerarte un tío afortunado… por eso, tener dos peces cómo estos, en el mismo día, en un período de tiempo tan corto y no perder ninguno en el proceso de llevarlos de mar a tierra, puede considerarse un hecho muy poco frecuente… y, tantos madrugones, tanto frío, tanta agua y tantos km, de pronto, parecen escaso precio para lo que te acaba de suceder en lo efímero de una jornada de spinning que se prevía complicada, teniendo en cuenta las condiciones que me encontré al llegar al pedrero y que, sin ver el mar, ya se barruntaban por el sonido bronco de las olas que se percibía en la oscuridad, mientras me pertrechaba.

No había salido apenas desde la última entrada del blog, una jornada en agua dulce, primera y única de esta temporada buscando lucios, ya que las riadas mantienen los cauces del todo impracticables, y un par de jornadas de spinninng en agua salada. En la primera creo que libré el bolo, en la segunda no… días antes de coger vacaciones, jornada de día completo, unas 5 o 6 horas de spinning… con condiciones aparentemente buenas, dos personas en 4 spots diferentes, mezclando playa y pedrero… y nada. Una cornada épica para ambos… de las que duelen de verdad. Así pues, no tenía demasiadas expectativas puestas en los 3 días, 3, 4 y 5 de Enero, que tenía, estas vacaciones, para poder dedicarle unas cuantas horas al spinning.

Lo bueno de esto, según se mire, es que, este invierno, el comportamiento de los peces es tan irregular, que hoy pueden no estar y mañana encontrarte con media hora o una hora de actividad frenética. Comparativamente al año pasado, los peces se han metido en los arenales mucho menos… o, al menos, esa es mi impresión. Quizás, tanta agua dulce en las rías, haya tenido algo que ver, lo cierto es que no tengo ni idea y, la verdad, cada vez intento menos entenderlo porque, justo cuando creo que entiendo algo, tiende a sucederme lo contrario.

El día “D”, comienza a las 6:00 AM, medio dormido, delante de una taza de café, viendo el parte meteorólogico y sacando la cabeza por la ventana para compararlo con la realidad.

Empieza a llover en cuanto he recorrido el primer Km con el coche… en teoría lo que, según previsiones, serían 4 gotas, acabó siendo un “diluvio”, variable en intensidad, a lo largo de las 4 horas que me mantengo haciendo lances… en un pedrero con un mar pasadísimo y subiendo, por encima de todas las previsiones que había consultado, que entraba del cuarto cuadrante, derecho cómo una vela y con una frecuencia que invita más a dar pasos hacia detrás que hacia delante… pero que, con algo de luz, “se deja” pescar aprovechando las quedadas entre series.

Probé con todo. Jigs, vinilos y minnows… por este orden, sin ningún tipo de respuesta del otro lado… hasta que, con más agua y el día ya abierto, tiré de los pencil hundidos pesados. Este invierno estoy apostando fuerte por ellos… distancia, naturalidad y versatilidad. Señuelos entre los 30 y los 50g que “se pierden de vista” y que, en mi opinión, tienen un potencial increíble para pescar lubinas en las condiciones que nos encontramos en estas latitudes. Intentaré hacer una publicación específica al respecto con lo que más he utilizado y voy a utilizar hasta primavera, cuando disponga del tiempo y de las necesarias “horas de vuelo” para poder hablar de cada uno de ellos.

El primer envite fué brutal… de los que se recuerdan durante mucho tiempo y te hacen pensar en un pez de mucho más porte… parada en seco, lejana, apenas unos metros después de comenzar la recogida. Cabezazos fuertes, largos y consistentes… todo lo que delata a un pez serio al otra lado de la linea. Por la picada, por su reacción, buscando inmediatamente el fondo, y resistencia me imaginaba un trofeo de bastante más embergadura. Con el segundo, sin embargo, me pasó exactamente lo contrario. Siendo, a la postre, el pez de mayor tamaño, se rindió sin oponer la resistencia que se le presupone a un animal así. Ya está… ¿Quién no se levantará 50, 100 o 200 veces más para volver a vivir este Nirvana de 30 o 40 min.? ¿Un catarro? Poco me parece…

El día siguiente es de reencuentro… tiempo para ver a dos amigos, Pablo Touris y Alex Freire. En teoría, todas la previsiones dicen que baja el mar y podemos intentar salir en barco en la costa de Aguiño. No tengo la fortuna de poder verlos con la frecuencia que me gustaría, por lo que no queda otra que agarrarse a los escasos días en los que es factible que los tres tengamos disponibilidad y las condiciones del mar lo permitan.

Recojo a Alex de camino, a las 7:20 AM, y, una hora de coche después, al romper el día, estamos en la rampa del puerto para encontrarnos con Pablo e intentarlo. Previsiones de 2,1m de mar… que serían, en realidad, unos 3m o más, previsiones de cero viento y, sin embargo, viento del norte importante y muchísimo frío… a los señores de Windguru es para dedicarles una ovación de 10 min….

Después de esos dos peces, yo ya estoy con el “modo turista” activado… jajaja, pero, la tarde anterior, Pablo sale a tantear el terreno y se dedica a “caldear el ambiente” por wassap con un pedazo róbalo de casi 6kg… capturado con un Beach Walker de DUO de 130mm… pero, cómo dije al comienzo, este año es todo tan irregular que hoy están y mañana no hay ni rastro de ellos.

La verdad, es que lo barruntamos incluso antes de botar el barco al agua… la cosa no pintaba nada bien. Con un mar tan delicado, nos tendríamos que conformar con tocar los únicos 2 o 3 puntos, más protegidos y cercanos a costa, que las condiciones permitían pescar con “cierta seguridad” y arriesgando lo mínimo, siendo lo más destacable de la mañana el pez de la imagen superior, de algo más de 1Kg, que tuvo Pablo, capturado con un Sawamura montado sobre una cabeza de Savage.

En lo que a mi respecta, libré el bolo in extremis gracias a un abadejo, capturado también con un Sawamura de 5″, montado sobre una cabeza texas Power de 30g. Con el mismo montaje, tuve un par de buenas picadas de pinto, que se llevaron medio vinilo puesto… pero nada más.

El último día de pesca quedé con Alex para salir un rato a tantear el interior de la ría, pero hacía tanto frío que abortamos la misión y nos fuimos a desayunar… habiendo hecho solo una docena de lances. Por mi parte, con el “modo turista” todavía ON, la idea de meterme en un sitio caliente me parece la mejor que tuvimos en esa mañana… Con el año recien empezado, nos sobra tiempo para empezar a llenar “el cerdito” de frio, horas de sueño y Km… a la espera de que, al menos, el precio de los peces se mantenga.

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8 comentarios en “El precio de un pez ¿Cuánto cuesta un róbalo?”

  1. Lo malo de estas fechas es matar a las hembras ovadas lo bueno es poder seguir pescando aunque sea sin capturas o practicando sueltas porque las fotos se pueden sacar igual y el precio lo mismo da porque la pesca deportiva no se vende, por cierto en pescadería a 45 euros el kilo este mes, impagable y muy rica la merluza…un saludo

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    • Hola Ricky,
      No comparto mucho lo de que lo malo de estas fechas es matar a las hembras ovadas. Las hembras son hembras… estén o no estén ovadas. En mi opinión, no hay ninguna diferencia entre matar, ahora, una hembra con huevos o haberla matado hace un par de meses, cuando todavía no estaba ovada. El resultado es exactamente el mismo… un pez menos que frezará. Matemática pura.
      Diferente es que se vede la pesca durante unos meses, cómo sucede en los ríos… entonces sí. Dejamos a los peces que frezen tranquilos durante una temporada y todos en casa sacándole brillo a los señuelos (cómo debería ser y cómo, seguramente, llegará a ser algún día no muy lejano).
      A 45€ el Kg yo tampoco le hago ascos a la merluza… un saludo

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  2. No se trata de ovadas ni de no ovadas, se trata de cuantas de más de tres kilos ( o más kilos) dejemos en la mar cada año. Y si cada vez dejamos menos, jodidos vamos. Y los que testean esto son los profesionales que las sacan por miles de kilos.
    Pero hablar de estos es pedirle peras al olmo o que por el monte corran las sardinas…

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    • Hola Ramon,
      Es exactamente eso lo que planteo. Las hembras son hembras, estando ovadas o sin estarlo. No hace más daño el que decide matarla en esta época que el que decide hacerlo en verano. El resultado es exactamente el mismo.
      En mi opinión, esto solo tiene un camino que pasa por la regulación de vedas, tallas y piezas… y digo piezas, no kg, por jornada de pesca.
      Dicho todo esto, también estoy de acuerdo contigo en que, aquí, el problema no son los que cogen su caña y se acercan a dar unos lances a una playa o a un pedrero. El impacto viene de profesionales y recreativos embarcados… que ojo, tampoco es que tengan la culpa (mientras lo que hagan sea legal). Regulación… que llegará cuando la situación sea crítica y no antes.
      Un saludo amigo,

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  3. Los científicos saben cuales son las caracteristicas de una población de peces. Grandes ejemplares en cantidad, población madura y sin presión, muchos pequeños y los grandes escasos, población sobreexplotada.
    Si no somos capaces de parar a medio camino no es porque no sepamos lo que tenemos que hacer. Solo con ver el tamaño medio de los peces vendidos podemos hacernos una idea de si la estamos liando y reducir la presión. Y a los deportivos, lo mismo. Limites por abajo y por arriba.

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  4. Una pregunta: ¿Que stickbait es el de la foto?
    Es un tipo de señuelo que me gusta usar , (en esos tamaños inconcebible donde pesco) y del que no se suele ver como trabajan. En este el morro parece estar diseñado para ser deslizante, en los más comunes se busca que imite lo más posible a un pez…he usado imitaciones del tailwalk gunz con buenos resultados en pelágicos, el reef pencil con caballas, alguna robaliza pequeña, el blues code…

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    • Hola Ramón,
      Se trata de un Shimano Ocea Pencil 115HS de 42g de peso. No es un señuelo muy largo, pero sí bastante voluminoso. En la práctica, funciona de forma “similar” a cualquier paseante hundido más ligero, pero con más cuerpo y agarre. No está diseñado para la pesca de la lubina, pero, con estas condiciones de mar, yo lo uso bastante, junto con algunos más. A ver si saco algo de tiempo para ello y hago una publicación específica de este tipo de señuelos.
      Un saludo!!

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  5. ¿115? Parecía mas grande…
    Me había llamado la atención el diseño del morro, tan plano y tengo curiosidad por las diferentes acciones
    El gunz es muy sliding- pero efectivo-, Hart y Blues Code son más para jerking y wtd…pero entras en el mundo stickbait del Pacífico y quedas asombrado con la variedad..
    Gracias por la respuesta y espero artículo

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Minnow… ¿Cómo era eso? 💭Creo recordar que se trataba de una especie de señuelos con un babero rígido debajo de la cabeza…😕 Ahí les tengo, …

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