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Graphiteleader Silverado Prototype 20GSILPS-762ML. Review

¿Es un tipo de caña que necesites? Probablemente no… depende del valor que concedas al hecho de contar con material desarrollado de forma concreta para una necesidad. Una vara Seabass ML o All Range puede hacer «cosas parecidas»… ¿Lo vas a disfrutar igual? En mi opinión, no, ¿Esta caña mola un huevo? En mi opinión, si y 100 veces si. La he utilizado a lo largo de los últimos 3 meses, de forma intensiva en la quincena de vacaciones de verano y, puestos a analizarla, la primera conclusión, la más simple y, al fin y al cabo la más importante, puesto que su calidad, desde mi punto de vista no es discutible, es que me divierto muchísimo pescando con esta caña… Potencia extrema, concentrada en un blank muy fino y, en relación a esta potencia, de gran sensibilidad. Hablamos de una vara, de acción 3-15g, que me ha demostrado ser capaz de doblegar «bestias» sin achicarse, con sus pírricos 90g de peso. No se cómo narices lo hacen… pero es maravilloso.

Resulta «fácil» encontrar las bondades de esta creación de Olympic, la Silverado Prototype no es un caña que uno se compre «a la ligera», no es precisamente «una baratija», todo lo contrario, y no la han desarrollado y producido unos nipones recién salidos de secundaria… Es una herramienta de alta gama muy concreta, cuyo nivel tecnológico, «destilado» en este blank made in Japan, le sitúa, en mi opinión, cómo una de las opciones top del mercado en cuanto a su adaptación al light-game (entendiendo este hasta 15- 18g) que, al menos en mi caso, practico y se puede practicar en mis zonas de pesca.

Desarrollada cómo caña de «Chining» o «Sea bream-game», variante derivada y englobada dentro del light-game, cómo todas o practicamente todas, de procedencia japonesa, que hace referencia a la pesca de espáridos con señuelos artificiales, en especial del llamado «Chinu» o Dorada del Pacífico «Acanthopagrus pacificus», por extensión, completamente válida para la pesca de Pargo o Besugo Negro,«Acanthopagrus schlegelii», ampliamente distribuído en la mayor parte de las aguas costeras japonesas y, comunmente conocido cómo Kurodai

En lo que se refiere a nuestra península, no gozamos de la presencia de una ni de otra especie, pero contamos con otras que, por hábitos y/o características, son asimilables/ semejantes a las niponas antes mencionadas y, por lo tanto, susceptibles de ser capturadas con señuelo artificial. Por supuesto, se trata del Sargo «Diplodus sargus» y de la Dorada «Sparus aurata» que, especialmente en la franja costera mediterranea, desarrollan hábitos de cazador activo y un carácter más agresivo que sus congéneres de la franja peninsular atlántica y cantábrica, lo que les hace depredar con frecuencia sobre varias especies de pez pasto, así cómo sobre camarones y muchas y diversas especies de crustaceos que cohabitan en su área.

En dicha franja atlántica y cantábrica, sin embargo, bien sea por la características físico-químicas del entorno o por tipología y volumen de alimento disponible, estas especies son menos proclives a depredar sobre otros peces y, si bien es factible lograr capturas, más o menos de forma estable, especialmente con pequeños vinilos y rubber jigs, hoy en día, su captura sigue siendo completamente anecdótica con señuelos duros, al contrario que en el Mediterraneo, donde son una captura constante con vibs, pequeños minnows y stickbaits, incluso a top water en plataformas someras.

Mucho tiene que ver en ello, en mi opinión, el ingente desarrollo y especialización en los últimos años de las diversas técnicas de light-game, su adaptación y la explosión en la distribución de equipamiento dedicado a mebaring/rockfishing en España. El acceso «ilimitado» a equipos y señuelos adecuados ha «desbloqueado» especies que, indirectamente, no formaban parte, hasta hace relativamente poco, del ideario nacional… en mi opinión, simplemente, porque no contábamos con las herramientas precisas para ello. Señuelos específicos y muy contenidos en talla y gramaje, así como los equipos de la sensibilidad adecuada para lanzarlos y animarlos. En lo que me toca, sin embargo y hasta ahora, doradas y sargos nunca han formado, y siguen sin hacerlo, parte importante de mis capturas habituales, las primeras, entre otras razones, por una simple cuestión de volumen poblacional… hay muy pocas en mi zona y resulta bastante complicado encontrarlas, los segundos, sinceramente, por falta de tiempo… requieren esfuerzo y horas de dedicación de las que, por desgracia, no dispongo. Priorizo mi escaso tiempo en la costa, practicando, de forma mayoritaria, spinning ML y, ultimamente eging, pecando, quizás y en cierta forma, de «resultadista»… invirtiendo mi tiempo limitado en técnicas que me llenan y en valores que, yo considero, «más seguros».

Lo cierto es que, hasta ahora, tampoco contaba con un equipo específico para ello… indirectamente, sin embargo, después de la Argento Prototype del 2019 y cómo ya adelante en la publicación que hice sobre ella, la Silverado Prototype 762ML de Graphiteleader fué la respuesta que encontré de cara a cumplir mi objetivo de esta temporada veraniega, que no era otro que hacerme con un equipo específico para top water y light-game puro, los más polivalente posible dentro de estos condicionantes, teniendo en cuenta las especies y el tamaño de los peces, de agua dulce y salada, que suelo encontrarme en mis salidas habituales de pesca, algunos de los cuales comparten características que, en mi opinión, les hacen susceptibles de ser buscados con equipos de Kurodai. Fundamentalmente ciprínidos (carpas y barbos), truchas de gran tamaño y lubinas en aguas de ría y bahia.

En la actualidad y cómo tal, desconozco la existencia de equipos de light-game diseñados de forma específica para pescar ciprínidos en aguas continentales, lo que se ha dado en llamar «Freshwater Flats Fishing», por sus similitudes con la pesca en los «flats» de los mares tropicales. Bastante desconocida todavía, no es una práctica muy desarrollada ni que cuente con muchísimos adeptos, sin embargo, después de llevar un par de años dedicándole tiempo por mi cuenta, de lo que hoy por hoy estoy plenamente convencido, es de que los requisitos que debe cumplir uno de estos equipos son completamente asimilables a los de un equipo para pescar Kurodai en cualquier bahia japonesa.

Tanto barbos cómo carpas son especies muy potentes, de arrancadas explosivas y vertiginosas, debido a lo cual, suelen pescarse con anzuelos reforzados que precisan de clavadas bruscas y decididas, además de un blank con el «punch» necesario para poder doblegarlos en peleas que pueden alargarse un tiempo considerable con peces de ya cierto tamaño. Al mismo tiempo, sin embargo, son peces recelosos y muy asustadizos, que comen de forma lenta y sutil, la presentación ha de ser muy natural, incluso recechándolos a pez visto y viéndoles absorver el señuelo, precisan de equipos que ofrezcan sensibilidad en punta.

En el otro extremo, llevada a una orilla de agua salada, buscando lubinas a top water, en mi opinión, la adaptación de la Silverado Prototype es completa y totalmente satisfactoria, también en Japón es habitual buscar al Chinu o Kurodai con pequeños poppers y paseantes en aguas muy superficiales, ya sea en rías, bahías y/o playas, por lo que la Silverado cumple sobradamente los requisitos para ello. Una vara ágil, rápida, precisa, muy potente y con marcada acción de punta, perfecta ya no solo para mover señuelos de superficie, incluso de ya cierto peso, también para animar a la perfección cualquier stickbait hundido de su rango, vibrátil o darter.

Con un blank tecnologicamente avanzado con respecto a la versión de Silverado precedente, la Prototype 2020 incorpora Quattro Graphite Cloth, Torayca T1100G, Torayca M40X. Nanoalloy y el patentado G.Maps… al igual que en el caso de la Argento Prototype… y es que, transcurridas muchas horas de pesca, en mi opinión, ambas varas tienen bastantes cosas en común. Sí, la Silverado es una caña mucho más corta, también mucho más ligera, con un plus de rigidez respecto a la Argento y un escalón por debajo en rango de acción… pero, salvando las distancias, podría decirse que con un comportamiento que guarda muchas similitudes… en mi opinión, no debería extrañarnos, teniendo en cuenta que la Argento no deja de ser una caña para Seabass, sí, pero orientada al bay-fishing y, por tanto, con muchos requisitos de diseño comunes a los de la Silverado.

Cómo practicamente todas las cañas japonesas desarrolladas para Chinu y Kurodai, las opciones disponibles en la Silverado Protototype se encuentran entre los 7 y 8′. Tres opciones de baitcasting y dos de spinning, siendo la opción más larga y potente en 7,92′ (5-20g) y la opción más ligera en 7,62′ (3-15g), lo que, en sistema métrico, equivale a unos contenidos 2,29m. ¿Es mucho? ¿Es poco? Ni una cosa ni la otra, son datos estándar, en los que se mueven la inmensa mayoría de varas de media y alta gama para este fin. Yamaga Blanks 77 y 85/TZ Nano, Grandage Lite 83, Zenaq Snipe 76X o la serie Real Crescent de Ripple Fisher… son ejemplos de ello. Si nos alejamos de este rango de valores y de la acción típica de una caña de Chinu-game, sin entrar en el rango de cañas de Rockfishing, por debajo, y cañas de Hard Rock, por encima, lo habitual es encontramos ya con opciones Seabass o cañas «All Range», grupo en el que podría englobarse, por ejemplo, la Tiro Prototype, varas de light-game polivalentes, sin un uso específico.

A nivel personal, no habituado a utilizar equipos tan ligeros y por debajo de los 8,5′, pescar con una caña hasta 15g y por debajo de los 2,30m supuso un cambio importante. En primer lugar es un cambio operativo, por el propio manejo de un equipo radicalmente distinto a lo que estaba habituado a utilizar en longitud y acción, y, en segundo lugar y especialmente, es un cambio de mentalidad… ya no por la caña en sí, si no por todos aquellos elementos que equilibran el equipo en su conjunto y en los que debes aprender a confiar.

Bajos más finos, líneas más finas, señuelos más ligeros y triples más endebles… aunque, en ocasiones, le monto el Shimano Vanquish C3000FB, suelo completar el equipo con un Daiwa Airity LT, en tamaño 2500, un carrete adquirido esta temporada y cargado con un PE 0,5 de Sunline, el Saltimate Small Game PE-HG de 8lb, bajos de fluorocarbono de entre 0,20 y 0,23mm, también de 6 a 8lb, y grapas de talla 00 o 000. Lo cierto es que podría utilizar un PE 0,8 (máximo recomendado para esta caña por Olympic), podría utilizar bajos de 10 a 12lb, así cómo grapas de mayor talla… sí, pero, en mi opinión, salvo en situaciones concretas que así lo requieran, no tiene sentido… yo no me divierto pescando así, y no es lo ideal para exprimir las prestaciones de la caña, tampoco es lo ideal para mover los señuelos que vamos a utilizar con ella. Esto te lleva (en mi caso) a adaptarte a la hora de pescar. Es vital conocer los límites del equipo que manejas, sentirte cómodo y confiar en aquello que haces. Las dudas pierden peces, tener claro hasta donde te va a permitir llevar una pelea el setup de tu equipo los suma.

Si hablamos exclusivamente de pescar lubina en los escenarios objetivo de una caña de estas características, en mi opinión, vamos «sobrados». Esta Silverado me ha demostrado ser muy capaz de manejar peces crecidos, sumado a que, habitualmente, contaremos con terreno «despejado» para pelearlos sin demasiadas complicaciones. Diferente y más complicado, por escenario y por potencia, es el caso de grandes ciprinidos, capaces de llevar un equipo al límite. Las carpas son más «alocadas» o, dicho de otra forma, en mi opinión, menos inteligentes de lo que lo son los barbos. Mucho músculo y poco cerebro, fuerza bruta, sin más. Los barbos, en cambio, suman al músculo un plus de «inteligencia» que les hace ser buscadores incansables de piedras, salientes, ramas y cualquier elemento que les permita cortar la línea. Son peleas más difíciles, sin duda, en las que lograr una regulación precisa del freno, llevándolo a un punto de equilibrio con los límites de los demás elementos del equipo, es vital.

La razón principal por la que digo que me he divertido y me divierto mucho pescando con ella, es por la polivalencia que me ha demostrado dentro de su rango. Normalmente, cuando pruebo una caña de acción X, me suelo encontrar con un rango real de uso bastante más cerrado, la vara comienza a ir bien unos cuantos gramos por encima del límite inferior y se sobrecarga varios gramos por debajo del superior… no es el caso. En el rango inferior de acción, recuperaciones rápidas y lances ultralargos con jigheads a partir de los 3,5g y la configuración de trenzado y bajo que he detallado con anterioridad. Para la pesca de ciprínidos, utilizo gramajes todavía más bajos, 1- 1,5 y 2g… gramajes que se lanzan y se trabajan con cierta soltura, aunque es a partir de los 3,5g cuando la caña se carga y siente cómo debe. En el rango superior, nos encontramos con que lanzar y animar un Spittin Wire de 15,5g, por ejemplo, no supone ningún problema y que las jighead estándar de 10g y 12g son escupidas sin contemplaciones por encima de los 60m. Nos permite abarcar, en definitiva y de forma REAL, el rango de acción declarado, exprimiendo al 100% las prestaciones de la vara en cualquier punto de la franja… y, en los escenarios en los que la utilizo, esta franja real de acción me abre un abanico de posibilidades inmenso en cuanto a la combinación de señuelos y técnicas, con un solo equipo y en al misma jornada.

El Vanquish C3000FB le queda bien, aunque, para mi gusto, es quizás, demasiado ligero. De estar en la situación de adquirir un carrete para esta vara en Shimano y en un nivel de gama similar, yo optaría por el nuevo Excense C3000M de 180g. Con respecto al Vanquish, que ya poseo, el Airity 2500LT es un carrete que, en mi opinión, le queda mejor. No es relevante, hablamos de una diferencia de 15g (170 vs 185) e, independientemente de uno u otro, el balance es adecuado con carretes desde los 165-170 a los 200-205g aprox, no obstante y personalmente me quedo con la opción «más pesada»… opción que suma «la friolera» de 275g… ridículo. Si los 324g del equipo ArgentoVanquish ya lo eran, doblegar peces de la entidad que esta vara es capaz, con un equipo un 15% más ligero, es de locos.

¿El equipo se compensa con diferencias en el peso del carrete utilizado de 40g? Lo cierto es que resulta curioso… pero es así. Hay varios factores responsables de ello, pero todos tienen relación con la distribución de masa a lo largo del blank. En primer lugar, la Silverado Prototype 762ML es una caña de 2,29m y tan solo 90g, por lo que la «palanca» generada por la parte delantera del blank sobre la empuñadura ya es, de por sí, limitada. Por otra parte, el desarrollo de un diseño de vara con la reserva de potencia propia de una caña de acción superior, junto con la sensibilidad y precisión en punta necesaria para trabajar con señuelos de gramaje tan bajo, da lugar a un perfíl de conicidad muy acusada, desde el butt al tip, en el que el mayor porcentaje de masa se concentra en la zona próxima al portacarretes. Si comparamos el valor de conicidad, entre dos puntos, de la Silverado con respecto al de la Argento Prototype, por ejemplo, el valor se incrementa en un 14%, es debido a este diseño, que la masa del carrete utilizado tiene incidencia limitada, dentro de parámetros lógicos, en el equilibrio final del equipo, más allá de las preferencias propias que cada pescador pueda tener. Mi opinión y preferencia es el rango que va desde los 180 a los 190g.

Al igual que la Argento Prototype, máxima calidad en componentes. Anillada con bastidores de titanio y cerámica torzite, monta portacarretes Fuji VSS de rosca superior, grip dividido y talon EVA de, tan solo, 28cm de longitud. Spigot preciso y ajuste perfecto. La transmisión eficiente del esfuerzo a lo largo del blank da lugar a una capacidad de proyección sobresaliente desde carga baja y la elasticidad del composite de carbono a una parábola armoniosa, desde la misma empuñadura, en combates con peces que tengan la capacidad de ponerla a prueba.

Mi opinión es que es una brutalidad de caña… me gusta, me gusta mucho. Es una vara que me ha sorprendido sobremanera… no por calidad, puesto que eso es algo que viene  de serie en las varas que salen de la factoría de Olympic en Wakayama, simplemente porque me esperaba una cosa y me he encontrado otra muy distinta, prestaciones que, a priori, no me esperaba en una vara de sus características. Creía que me encontraría con una caña específica, «limitada» en lance y acción a un tipo de pesca muy concreto, y, la realidad, es que me he encontrado con una caña tremendamente versatil y polivalente en su rango, que, por capacidad de lance, por rango real de acción, por sensibilidad y por potencia, prácticamente, cubre todas mis necesidades respecto al tipo de pesca light que puedo practicar en verano. Opción recomendable para todos aquellos que busquen prestaciones y, especialmente sensaciones, similares en una caña de alta gama.

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