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Caja de Pecho C&F 820MKII. Review + Custom

Regalo de mi 35 cumpleaños (me voy haciendo viejo), la caja C&F 820 MKII del año 2019 (hermana mayor del modelo 810 MKII y actualización del modelo 820 MK), será la principal novedad, en cuanto a material de pesca, de esta, ya mediada, temporada de mosca 2020, junto con una nueva caña específica para pescar a ninfa (10,8#3) que viene a complementar la serie de cañas que poseo para este tipo de pesca. 11,4#3 – 10,8#3 y 10,6#3.

Ir más ligero, más cómodo… no es una cuestión menor. La pesca en general y la pesca con mosca en particular es una actividad que castiga muchísimo la espalda. Cuanto más tiempo pasas en el río y pescando en general, más te obsesionas con el peso, el calor y la comodidad. Es “un mal” común, una obsesión generalizada de los pescadores y, consecuentemente, de las empresas del sector que, año tras año, presentan nuevos desarrollos en esta linea. Así, de los tradicionales chalecos de pesca, se pasó, primero, a los “Chest packs” y, a continuación, a los “Dual Chest packs”, con el consiguiente ahorro de peso e incremento de movilidad, siendo el Waypoints Dual de la marca Simms un brutal éxito de ventas en España.

La caja de pecho 820 MKII de C&F, no deja de ser una nueva vuelta de tuerca minimalista de un chest pack… llevando el diseño al extremo de redución de peso y volumen… a costa, por supuesto, de perder capacidad, teniendo que poner especial énfasis en la selección de aquello que vamos a necesitar en nuestras jornadas de pesca.

“Llevar lo imprescindible”, esta es la premisa… que fácil de decir y que difícil de hacer. Pedirle a un pescador que renuncie a llevar consigo accesorios y/o cajas es algo muy delicado… casí cómo insinuar que, llegado el momento clave, no va a poder disponer de aquello que necesita para capturar al “puñetero pez” que no quiere comerse nada de lo que lleva encima. Lo cierto, no obstante, es que, casi con seguridad, si no ha querido comerse nada de lo que llevamos encima, muy probablemente, tampoco querría comerse nada de lo que nos hemos dejado y le hubiesemos podido ofrecer.

Cómo tal, este es un sistema que se adapta de forma especialmente bien a la pesca en lago, escenario en que, tanto por capacidad cómo por versatilidad, cuenta con lo preciso para portar encima el material de pesca necesario. Tambien útil para jornadas de corta y media duración en tramos de río conocidos… tal y cómo yo suelo decir, “pesca de sobremesa”… 2-3 horas máximo, en tramos de fácil acceso y cercanos al domicilio… para meterse entre pecho y espalda, las jornadas maratonianas de 10 horas, que solemos hacer los fines de semana, o para competir, se queda corto, obligándote a ser muy meticuloso con aquello que decides llevarte contigo… no obstante, es precisamente en estas situaciones en las que más es de agradecer el extra de comodidad, así cómo la posibilidad de reducir el peso al menor posible.

El sistema original pesa únicamente 227g y está formado por una caja ligera, con correa ajustable y cierre magnético, de 194x114x55mm, de 5 caras útiles, de las cuales 3 están destinadas al almacenaje de moscas o ninfas, la cuarta y central, funciona cómo “mesa de operaciones” incluyendo enhebradores, 3 minicajas para accesorios (en mi caso para almacenar muelles y ninfas para pescar a pez visto) y 3 bandejas imantadas. En mi opinión, resulta ser un sistema muy cómo en acción de pesca y que permite planificar con antelación una situación de pesca concreta, seleccionando modelos de mosca y ninfa y, consecuentemente, haciendo cambios muy rápidos y de una forma muy sencilla. Por último, la quinta y trasera, incluye un sistema para dispensar y espacio para “encastrar” 3 bobinas de tippet.

La diferencia principal entra la versión MKII, con respecto la versión anterior (820MK), consiste en el rediseño de la bisagra de apertura. En la versión actual se ha ha optado por incluir una espiral para corregir la fragilidad del modelo anterior en este punto, que tras el uso continuado acababa por fracturarse, dejando inservible el conjunto completo. La segunda diferencia, aunque mínima, consiste en el número de mosquetones facilitados. La versión MK incluye 8 mosquetones inoxidables, mientras que la MKII incluye solo 6 mosquetones para accesorios, más que suficientes, para un cortahilos, forceps, flotabilizador y todo aquello que se nos ocurra llevar colgado encima.

El sistema, tal cúal, no es que no me sirva, pero, por si solo, resulta insuficiente para cubrir todas las necesidades que, en mi caso, me encuentro en muchas de mis jornadas de pesca. Me agrada el concepto y sus ventajas, pero mi intención, cómo la de otros compañeros que conozco y utilizan esta caja de pecho, es la de poder llevármela al río sin “echar nada en falta”, por lo que, desde el primer momento, pensé en este sistema cómo una base sobre la que partir para ser customizada a mi medida, añadiendo accesorios para aumentar capacidad y “usabilidad”, de cara a poder afrontar jornadas de larga duración e, incluso días de competición, sin ver perjudicada la comodidad y sin incrementar el peso más de lo estrictamente necesario.

Cómo he observado hacer a otros compañeros, también en mi caso, la primera decisión, fué la de ampliar la capacidad mediante una segunda caja frontal supletoria, unida a la caja principal a través de una tira de velcro en su parte trasera, sistema que me permite, a futuro, intercambiar o sustituir cajas en función del tipo de río, del caudal, de la época del año o de las diferentes necesidades que tenga. Ocupando todos y cada uno de los espacios disponibles de la caja principal, podemos irnos por encima de las 650 moscas o ninfas… en mi caso, son algo menos de la mitad, 324. Por dos motivos, en primer lugar porque no me agradan lo más mínimo las cajas “atestadas”, en las cuales tengo la sensación de que las moscas están todas “unas encima de las otras”. Difíciles de colocar, difíciles de coger, difíciles de encontrar, la pluma se amontona… prefiero dejar un hueco libre entre cada dos. En segundo lugar porque debemos tener cuidado para no añadir un peso excesivo en esta caja supletoria, especialmente si vamos a almacenar ninfas en ella. Estamos sometiendo al cierre magnetico de la caja principal a un esfuerzo que no se contempló en su diseño. Si nos pasamos, corremos el riesgo de que la caja principal se abra con cualquier movimiento brusco en acción de pesca.

Me decanté por una CFLW-M. Una caja de 150x90mm y 21 filas de microfoam separadas en 3 caras, con una capacidad total de 399 moscas que, en mi caso son 189. Teniendo en cuenta ambas cajas, mi capacidad es de unas 515. Aunque lo parezca, no son muchas… si tenemos en cuenta que dentro de esta cifra se engloban secas y ninfas con todas sus variantes en cuanto a peso, color y tamaño de anzuelo… aunque son suficientes. Otra buena opción, muy liviana, que tambien es de mi agrado, es la caja THO-TO flotante de JMC, disponible en dos medidas. Modelo S (125x80mm) y Modelo L, con unas medidas exteriores muy parecidas a la CFLW-M (155x90mm).

La segunda modificación, sin duda necesaria, especialmente si pescamos con nylon y fluorcarbono a lo largo de la misma jornada de pesca, consistió en añadir, mediante un extensible, una pequeña cartera frontal con capacidad suficiente para 3 bobinas de hilo, doblando, de esta forma, la capacidad en cuanto a diámetros y tipo de tippet. En la caja principal suelo llevar 6X-6,5X y 7X de nylon, añadiendo en la cartera supletoria un 6,5X, y un 7X de Fluorocarbono, además de una bobina con hilo bicolor, que utilizo pescando a ninfa. En el bolsillo frontal del wader suelo llevar un 5X de nylon y un 0,09 de fluoro, puesto que son hilos que utilizo de forma muy esporádica. En reposo, la cartera se fija a la correa de la caja principal mediante un boton de velcro, evitando movimientos en acción de pesca.

En tercer lugar y cómo última “modificación” relevante, he optado por añadir una tercera caja de C&F (CFA-50/MSF) fijada mediante dos argollas a los dos anclajes que se incluyen en las correas de la caja principal. Esta tercera caja apenas incrementa peso o volumen, funcionando cómo “secamoscas”. Después de llevar utilizándola durante años y haberme acostumbrado a ella, ha acabado por convertirse en un accesorio indispensable en acción de pesca. Es, sin duda, la caja que más utilizo en cualquier jornada, colocando en ella, antes de iniciar el día, los 3 o 4 modelos de mosca y ninfa que, a priori, tengo en mente utilizar en la jornada… en total, 5 filas de microfoam ranurado que me proporcionan espacio suficiente para intercambiar rapidamente 45 ninfas o moscas sin acceder a la caja principal o secundaria.

¿Cómo se fija la caja al cuerpo? Aunque la caja incluye un anclaje inferior para fijarla al wader o a una prenda de ropa, una buena modificación consiste en incluir un tramo de goma fijado a los mosquetones inferiores. En mi caso, no utlizo estos mosquetones, en acción de pesca, para añadir ningún tipo de accesorio, por lo que utilizarlos para este fín es una buena opción. Una goma, rodeando el torso, mejora la estabilidad y fijación, impidiendo que la caja se mueva lo más mínimo a lo largo de la jornada, al mismo tiempo, funciona cómo sujección del forceps que cuelga de uno de los mosquetones.

Cómo última customización, he optado por añadir un segundo extensible en la correa derecha de la caja para fijar el cortahilos. Somos animales de costumbres… y llevo años situando el cortahilos en esa posición. Mi mano se mueve inconscientemente a este punto para buscarlo cada vez que lo necesito. Puede parecer un detalle menor, sin embargo y al contrario que en otras modalidades, en la pesca con mosca, el cortahilos se utiliza de forma repetitiva y con mucha frecuencia en una jornada. Cambiar la ubicación de cualquier elemento de nuestra rutina es un proceso molesto y al que lleva tiempo acostumbrarse.

En conjunto y cómo conclusión final, un sistema no demasiado caro, ágil, muy cómodo y liviano. Un sistema que permite una libertad de movimientos total, con capacidad, en mi caso, para un total de 560 moscas, teniendo en cuenta la caja principal y las dos cajas secundarias, y todo lo necesario para afrontar cualquier jornada de pesca con todas las garantías.

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5 comentarios en “Caja de Pecho C&F 820MKII. Review + Custom”

  1. Hola Oscar

    Gracias por esta información, quería hacerte una pregunta, he visto que tienes baking en la bobina del vivarelli para hacerla large abour, serias tan amable de explicarme como lo haces?

    Gracias
    Raul

    Responder
    • Hola Raul,
      Claro, es lo más sencillo del mundo. Lo único que hago es aprovechar las perforaciones del carrete. Tienes 3 “radios” de perforacióm de menor a mayor diámetro… normalmente yo utilizo la fila del medio. Lo que hago, es atar el extremo del backing en uno de los laterales e ir pasándolo de un lado al otro del carrete, de perforación a perforación hasta completar la vuelta completa. Cuando llego al punto de inicio, ato el otro extremo, corto y quemo un poco con un mechero para evitar que se deshaga. En el caso del Vivarelli de esta publicación, hice algo disinto, ya que, cómo puedes ver, utilicé la unión entre la fila intermedia y la exterior… en lugar de trenzzar “en horizontal” lo hice “inclinado”. Es algo estético sin importancia (me gustaba más así), el resultado es el mismo. Cómo recomendación, te diría que no apretes demasiado el backing, ya que la propia linea, al colocarla, hace tensión. Si lo dejas demasiado apretado, corres el riesgo de fracturar los labios de la bobina con el tiempo.Con que quede más o menos tenso es suficiente.
      Espero haberte ayudado Raul. Si tienes dudas, envíame un email y te hago unas fotos.
      Un saludo!

      Responder
  2. Como decía un conocido pescador portugués “Cuanto menos llevas, mejor andas y menos pierdes”. Creo que esta es parte de la idea.
    Una interesante propuesta de una marca muy contrastada.
    Gracias por compartirlo.

    Saludos

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Más que un review, esto es el relato de una cabezonería, de un capricho… o, tal vez, simplemente, la constatación de que no soy capaz
Regalo de mi 35 cumpleaños (me voy haciendo viejo), la caja C&F 820 MKII del año 2019 (hermana mayor del modelo 810 MKII y actualización

121 días después…

No son pocos… 4 meses, 121 días, 2900 horas… hora arriba, hora abajo, el tiempo que he permanecido sin poder mojar un señuelo en agua

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