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KRID LifetimeFishing - Spinning




121 días después…

No son pocos… 4 meses, 121 días, 2900 horas… hora arriba, hora abajo, el tiempo que he permanecido sin poder mojar un señuelo en agua salada. Una eternidad… es lo que tiene residir en una autonomía de interior y tener restringida la movilidad por el Estado de Alarma… 4 meses sin volver a casa, sin ver a la familia y, por supuesto, sin intentar pescar una lubina.

Si lo enfoco cómo pescador, me he quedado sin los que, en mi opinión, son los 2 mejores meses del año para buscar lubinas a spinning, Abril y Mayo… si lo enfoco cómo hijo y cómo padre, doy gracias de que mi familia, por el momento, haya pasado sobre “esto” de puntillas y sin tener que lamentar ningún mal… más que el tener que permanecer separados tanto tiempo.

Un antes y un después. Si algo saco en claro de estos meses, son las pocas cosas fundamentales en las que volcar mi tiempo, y las muchas otras a las hay que darles la importancia justa y necesaria. Si ya antes del confinamiento relativizaba la importancia de todo lo que rodea el mundo de la pesca y, concretamente, al spinning desde costa… 4 meses después, puedo asegurar que me resbala por completo. Observo cómo, de un lado y del otro, son muchos los que se meten de lleno en discusiones estériles para intentar tener razón en cuestiones en las que todos y nadie la tiene… simplemente porque, en el mundo de la pesca, todo es opinable, todo es cuestionable y todo es relativo.

Las verdades absolutas existen solo para uno mismo… yo tengo las mías, y son absolutas porque me dan peces… a mí. En otras zonas, en otras condiciones, en otras manos… quien sabe. Probablemente, pero no tiene que ser necesariamente así.

Cómo de verdades absolutas va el tema, 4 meses después, volví a despertarme al amanecer, volví a coger una vara en la mano, volví a lanzar a la misma piedra con el mismo tipo de señuelo, volví a repetir lo que meses antes me había ido bien y volví a obtener la misma recompensa. La verdad te la dan tus resultados… y, si me permitís el consejo, solamente de eso deberíais fiaros.

Dejando esto a un lado, para ser solo un fin de semana de toma de contacto, no estuvo mal… de hecho, mucho mejor de lo que me hubiese imaginado. Mi impresión general post-confinamiento es que hay peces… no se si debido al parón obligado y a la menor presión pesquera o, quizás, existen otras razones que se me escapan, pero las sensaciones han sido buenas.

Sin mucho tiempo disponible por compromisos familiares, la primera de las dos jornadas, decidí aprovechar las dos últimas horas de subida y el repunte de marea en las piedras. Llegué sin demasiadas pretensiones… el día feo y la lluvia intermitente, caña de 9″ y acción 9-42g, más que suficiente para el pequeño, pero bonito, golpe de mar. Un pescador ocupaba ya el spot cuando llegué… y es que cada vez madrugo menos… me he vuelto vago y cómodo. Confío mi suerte más al punto de marea que a la luz del día y la noche.

Con el repunte de marea tengo la picada que busco… no hace falta más. Mismo lugar, mismos actores, mismo “modus operandi”… verdad absoluta. Stickbait a la caída, casi en parado, jugando a dejarlo en el fondo… el que no arriesga no gana. Conozco la sensación, zambombazo duro y seco, se traga el señuelo hasta la garganta, no falla. Le apreto los primeros metros… o lo separas de la piedra o estás muerto… por suerte va bien y cuando empiezan las carreras ya es demasiado tarde para él. Vara y carrete hacen su trabajo y unos minutos después tengo el pez en mis manos… hace 4 meses, con seguridad, habría sido mi récord… ahora, largo y “delgado”, se queda cerca.

Día hecho… el tiempo vuela y a las 10:00h debería estar de vuelta en casa. Recojo mis cosas y emprendo camino, no obstante, no puedo evitar detenerme unos minutos, de camino a casa, para hacer media docena de lances a superficie en una playa… demasiado tiempo sin hacerlo y demasiadas ganas.

Media docena, 3 ataques y 2 peces que me hacen disfrutar de 15 min. memorables… se beben el paseante. Me quedo con la espina de no haber dedicado la jornada, en exclusiva, a la pesca en superficie… y es que no hay pez lo suficientemente grande para compensar una jornada de actividad en superficie como la de ese día… por desgracia, el tiempo no dá más de sí.

La segunda jornada es de reencuentros… me hacen madrugar mucho. El móvil me despierta a las 4:45 AM… Pablo Touris y Alex Freire… si pescas con ellos, puedes estar seguro de que, al romper el día, estás en el barco y saliendo de puerto. El tiempo parece que acompaña… sin embargo, lo que, según todas las previsiones que habíamos consultado, iba a ser una jornada meteorológicamente apacible, acaba transformándose en una mojadura épica en cuando rebasamos la bocana del puerto y comienza a llover sin descanso a lo largo de las 3 horas que dura la jornada.  No es lo importante… reencontrase con los amigos, 4 meses depués, sí lo es.

El mar en el punto perfecto, en la delgada linea que existe entre demasiado y escaso. Nos permite pescar con casi todo arriesgando lo justo, minnows, vinilos y paseantes hundidos… todo acompaña… sin embargo la pesca no es ciencia y no damos con la actividad que se le presupone a un mar en esas condiciones ¿Que más da? Muchas risas, una caja de bombones y un cafe con leche bien caliente a la vuelta… más que suficiente para justificar haber dejado la cama tan temprano. Solo por esto, el día ya se da por bueno, aun así, los tres tuvimos la oportunidad de tocar algún pez… en mi caso 3, de un tamaño interesante y que ya brinda peleas divertidas .

Retorno de 10. Con ganas de probar y de seguir probando mucho material en la recámara… y mucho otro en camino que tiene que llegar. Algunos compromisos en agua dulce harán que pasen todavía 3 semanas antes de tocar de nuevo el agua salada… no obtante, espero, a partir de entonces, volver a tener la estabilidad y periodicidad en las salidas necesaria para hablaros de todo ello.

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4 comentarios en “121 días después…”

  1. Es importante ir recuperando sensaciones y si,además,se obtienen buenos resultados pues…¿que más se puede pedir?.Por cierto,a principios del pasdado año,publicaste una entrada con motivo de haber adquirido 2 pares de botas; unas eran las Vision Tossu,y las otras,las Simms Headwaters. Transcurrido ya un tiempo de uso…¿cual es ahora tu impresión sobre ambas?

    Saludos

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    • Pues poco más se puede pedir Justo… a parte de no mancarse y salud para seguir pescando. En cuanto a las botas, te diré que las Simms siguen en su caja. Segunda temporada con las Vision, con más de 100 salidas y muchísimas horas encima, agua dulce y salada, sin aclarado, sin mantenimiento… de locos. Hace poco les cambié fieltros y clavos y ahí siguen… y seguirán. Son unas pedazo botas a un precio de risa… y son ya muchos compañeros los que las han comprado, a raiz de ver las mías. Muuuy recomendables.
      Un saludo amigo,

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      • Te agradezco la respuesta. Utilizo unas Simms Rivershed,desde hace ya unos años. Han tenido un rendimiento excepcional,pero ya están dando síntomas de agotamiento,por lo que he de ir pensando en su sustitución.Es bueno saber que existen buenas alternativas,y además ,económicas.

        Saludos

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        • Que Simms no es lo que era, creo que todos lo tenemos, más o menos claro, desde hace algunos años. Su balance calidad-precio se ha ido al traste… hace unos años, el desembolso era similar al de hoy en día, pero las prestaciones eran muy superiores a las que puedes esperar de cualquier producto actual de Simms. Las Tossu, evidentemente, ni son tan bonitas ni tienen el mismo nivel de acabados… pero son unas botas ligeras, cómodas y resistentes, con un balance calidad-precio brutal.
          Un saludo!!!

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Regalo de mi 35 cumpleaños (me voy haciendo viejo), la caja C&F 820 MKII del año 2019 (hermana mayor del modelo 810 MKII y actualización

121 días después…

No son pocos… 4 meses, 121 días, 2900 horas… hora arriba, hora abajo, el tiempo que he permanecido sin poder mojar un señuelo en agua
Mucho tiempo parece haber pasado desde la última vez que estuve “por aquí”… han sido dos meses en los que, pensar en escribir y publicar,

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